El chico de la comunidad de Marie de Ebner-Eschenbach

La Editorial Funambulista acaba de publicar El chico de la comunidad de Marie de Ebner-Eschenbach, una de las novedades literarias más interesantes de la temporada. Marie de Ebner-Eschenbach es la gran dama de las letras alemanas, cuyo nombre en vida eran tan famoso como el de Jane Austen o las hermanas Brontë. Como tengo el honor de la firmar la traducción del libro, me tomo la libertad de decir unas pocas palabras sobre mi relación con la autora y presentar la novela al público de lengua española.

Por los azares del destino el nombre de Marie de Ebner-Eschenbach se ha cruzado frecuentemente en mi camino, en una referencia bibliográfica, una lista de clásicos de la literatura alemana o un artículo del Die Zeit. En los últimos años Marie de Ebner-Eschenbach se ha convertido para mí en uno de esos vecinos que nos encontramos de cuando en cuando a la vuelta de la esquina, a quien saludamos formalmente, pero con el que nunca nos paramos a hablar, acaso por respeto o porque ambos estamos ocupados en nuestros propios asuntos.

Mi presentación formal con Marie de Ebner-Eschenbach ocurrió hace algo más de un año, cuando tropecé una vez más con su nombre en las páginas de Crítica de la razón cínica de Peter Sloterdijk, un gran libro que me ha dado mucho que pensar en los últimos años y del que espero poder tener ocasión de ocuparme en un futuro no muy lejano, aunque sea brevemente. En cualquier caso, volviendo a Marie de Ebner-Eschenbach, encontrarla como referencia de un autor tan importante fue lo que me finalmente me decidió a dirigirme a ella.

Y cuál fue mi sorpresa, después de indagar un poco en su vida y obra, al descubrir que no estaba traducida al español. El primer sentimiento fue de incredulidad, porque no estamos hablando de una autora a la puerta de cuya casa hacían cola los editores, una autora que fue distinguida con la Cruz de honor de arte y literatura, la más alta distinción civil del extinto Imperio Austro-húngaro. Hoy en día es imposible averiguar los motivos de esta omisión, cabe suponer que por alguna razón su obra escapó al radar de las editoriales en lengua española. Esto es extraño, pero no imposible, considerando que Marie de Ebner-Eschenbach fue una autora del siglo XIX, donde la información no fluía tan rápido como ahora. En relación al alcance de los autores alemanes mi impresión es que o bien desbordan las fronteras de la lengua alemana, como Goethe o Thomas Mann, o lo hacen a duras penas, como Sebastian Brandt o Friedo Lampe. En cualquier caso, a este respecto, hay que apuntar que la obra de Marie de Ebner-Eschenbach fue traducida en vida de la autora al inglés y al francés, donde disfrutó de considerable éxito de crítica y público. Por lo cual su olvido, por las razones que fueren, se limitó al mundo español.

Marie barones de Ebner-Eschenbach en su juventud

Esto una cuestión y por qué su olvido se prolongó hasta hoy es otra bien distinta, pero igualmente difícil de responder. A este respecto sólo puedo transmitir mi experiencia personal, con la esperanza de que arroje algo de luz sobre la cuestión. Siempre que me he encontrado con el nombre de Marie de Ebner-Eschenbach ha sido en lugares muy selectos y en compañía tan distinguida que he asumido automáticamente que su obra estaba traducida al español y disponible en las estanterías de las librerías. Por lo cual no descarto que, a lo largo de los años, otros críticos, traductores y editores hayan cometido ese mismo error antes que yo.

Personalmente no considero especialmente triste el siglo de olvido que ha padecido Marie Ebner-Eschenbach, porque me parece una vez más la confirmación de que el tiempo separa la paja del grano, y a medida que lo superficial desaparece de las librerías, quedan los clásicos como testimonio de su tiempo, que se resisten a desaparecer en la hojarasca de los siglos. Dicho lo cual, no negaré que hay cierta tristeza en su olvido, pero sólo acentúa la alegría de su descubrimiento, similar a la que experimentaría un arqueólogo que descubriera una tesoro perdido entre las ruinas de la literatura del siglo XIX.

Marie de Ebner-Eschenbach y su marido

Inmediatamente comuniqué mi hallazgo a la Editorial Funambulista, que haciendo honor a su compromiso con la mejor literatura se interesó por el proyecto. Ahora la cuestión era con cuáles de sus libros presentar a Marie de Ebner-Eschenbach al público español. Una cuestión difícil de resolver, porque basta un vistazo a la biografía de Marie von Ebner-Eschenbach para comprobar que dejó tras de sí una obra fecunda y variada, en la que hay novelas, libros de memorias, de viajes y su famoso Libro de Aforismo, en cuyas frases dejó constancia de su ingenio.

Una cuestión difícil de resolver, pero no tanto, si consideramos que incluso entre escritores tan fecundos como Baroja o Balzac siempre hay un puñado de títulos que descollan sobre el resto. En la obra de Marie de Ebner-Eschenbach descollan Lotti, la relojera; las novelas contenidas en la trilogía Nuevas historias de pueblo y castillo, Krambambuli y El chico de la comunidad. Sería injusto decir que El chico de la comunidad es mejor que las demás, pero sí fue la novela que la consolidó como una de los grandes escritores en lengua alemana de su tiempo. En estas cuestiones siempre hay un elemento de arbitrariedad en ello, más considerando la calidad y extensión de la obra de la autora. Pero hay otra razón de peso en favor de El chico de la comunidad, fue la novela que popularizó su nombre entre los lectores franceses, italianos e ingleses. Como traductor no puedo sino desearle la misma acogida entre los lectores en lengua española.

En El chico de la comunidad Marie von Ebner-Eschenbach nos cuenta la historia de Pavel y de su hermana Milada, cuyas vidas seguirán caminos muy distintos después de que sus padres, un hombre violento y alcohólico y una mujer sumisa, sean condenados por la sangrienta muerte de un párroco rural. Muerte en la horca para el hombre, diez años de prisión incondicional para la mujer. Después de lo cual Pavel y Milada quedarán al servicio de las autoridades locales. La baronesa de Kunovic, cautivada por su delicadeza y belleza, se hará cargo de Milada, que se educará en la virtud.

Muy distinta será la educación de Pavel, en cuyo corazón las autoridades sospechan que anida la naturaleza malvada y criminal de sus padres y cuya educación en consecuencia entregan a un matrimonio de pastores, formado por un ratero y una curandera con fama de bruja. A nadie se le habría ocurrido entregar a ningún otro niño a esta gente; pero Pavel no iba a ver con ellos nada que no hubiera visto ya en su casa, y cientos de veces.

A medida que crece, robando gallinas a los vecinos, leña en el bosque comunal o cualquier otra cosa que se ponga a tiro, Pavel no hace sino confirmar la opinión de las autoridades de que el chico es la encarnación del mal. El mismo Pavel parece tener claro su destino cuando, en una ocasión, el profesor local Habrecht, le pregunta ¿qué va a ser de ti, Pavel? A lo cual Pavel se estiró apoyó las manos en los costados y dijo: Un ladrón.

Las novelas de Marie von Ebner-Eschenbach giran alrededor de un puñado de personajes, perfectamente caracterizados y de gran valor simbólico. En el universo de El chico de la comunidad, en su condición de profesor de escuela, Habrecht representa la ilustración del siglo XIX, en oposición a los campesinos de Kunovic, que con sus costumbres ancestrales, supersticiones e ignorancia representan el oscurantismo. Habrecht sostiene que la maldad de Pavel no es innata, sino adquirida. La naturaleza había sido generosa con él y le había dado fuerza y salud. Pero las buenas intenciones de la naturaleza habían sido desbaratadas por las privaciones de todo tipo. Habrecht intentará por medio de la educación reconducir a Pavel. Si estás fuera de la escuela debes pensar: cómo puedo entrar, y no, si estás dentro, cómo puedo salir.

Sin embargo, el faro que guía a Pavel hacia la redención no son los buenos consejos de Habrecht, sino el ejemplo de su hermana Milada, a quien la baronesa envía a estudiar a la ciudad, al Convento de las Santas Hermanas, donde destaca por su aplicación y bondad. Es difícil ser la más buena, porque aquí hay muchas niñas buenas; ¡pero yo soy la que más! En El chico de la comunidad Milada encarna los valores cristianos de amor, sacrificio y humildad, que en última instancia empujarán a Pavel a reformarse. Amado Dios, ves que he tomado el camino recto; ahora presta atención para que nunca más lo abandone.

Sin embargo, empezar una nueva vida resulta mucho más difícil de lo que Pavel nunca había sospechado, especialmente cuando la antigua está llena de deshonra. Lo peor que los otros digan de ti puede ser puesto en duda, puede olvidarse; puedes negarlo con hechos. Pero lo peor, sí, incluso lo más absurdo y estúpido, que tú digas de ti mismo no se lava, eso se pega a ti como tu propia piel… ¡Incluso te sobrevive!

Sin duda, con su largo historial de delitos menores, Pavel había hecho mucho para tener a todo el pueblo de Kunovic en contra, pero entre sus habitantes hay uno que le guarda especial inquina, Peter, con quien compite por el amor de la bella Vinska. La muerte del alcalde de Kunovic en extrañas circunstancias dará a Peter la oportunidad de destruir a Pavel, a quien acusa de asesinato.

La rivalidad entre Pavel y Peter se desarrolla en varios episodios que alcanza su clímax en una pelea a puñetazo limpio en la taberna del pueblo. En sí la rivalidad no tiene nada de especial, simplemente son dos cabestros chocando astas por el amor de una mujer. Lo más relevante es que se desarrolla a través de una serie de anécdotas que reflejan un mundo en transformación, en el que la aristocracia y la Iglesia pierden gradualmente su papel de ejes rectores de la sociedad y los viejos lazos comunales basados en la solidaridad son sustituidos por otros basados en el dinero.

Finalmente Pavel perderá el amor de Vinska, pero poco a poco se hará digno de la confianza de Habrecht y el amor de su hermana Milada y se ganará el respeto de la comunidad de Kunovic. Según la razón y la comunidad, deberías haberte convertido en un mal tipo, en lugar de eso te has convertido en uno excelente. Es entonces cuando Pavel debe enfrentarse a la prueba más difícil de todas, una que le acecha en la sombra desde los últimos diez años y amenaza con arruinar el respeto y la posición que tanto le ha costado conseguir, el reencuentro con su madre después de que salga de la cárcel. Claro que madre volverá y entonces… El respeto y la simpatía se acabarán cuando madre venga… Y puede venir mañana, ¿quién sabe? Puede estar ya en camino.

El chico de la comunidad es una fábula moral sobre la naturaleza del bien y del mal y el poder de la educación, que la Editorial Funambulista publica en español por primera vez en su colección Grandes Clásicos, poniendo fin al injusto olvido de un siglo que Marie de Ebner-Eschenbach en el mundo editorial en español. Yo he tenido el privilegio de traducirla y si sus lectores obtienen leyéndola sólo una fracción infinitesimal del placer que yo he obtenido traduciéndola, el tiempo y el esfuerzo habrá merecido la pena.

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

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