1O Consejos para escribir por Charles Bukowski

La obra de Bukowski incluye poemas, cuentos y novelas. Entre estas últimas hay libros tan famosos como La senda del perdedor o Factótum, que se convirtió en película. A través de su alter ego Chinaski, sus novelas componen una gran biografía, en las que se describe sus problemas con las mujeres y el alcohol y su duro camino por hacerse escritor. Una lectura muy apropiada para cualquier aspirante a escritor. En esta entrada voy a recordar algunos de sus consejos de escritura, tomados de tres de sus poemas, Cómo ser un gran escritor, Así que quieres ser escritor y Tira el dado.

1 Si no sale violentamente de ti, no lo hagas. A menos que te salga instintivamente del corazón y la mente y la boca y las entrañas, no lo hagas.

Tienes que sentir que estás preñado de palabras, leyendas, mitos metáforas, cuentos y novelas. Tienes que sentirte capaz de engendrar centauros, como Nietzsche. Tienes que saber que ni mil vidas alcanzarían para contar todas las vidas que hay dentro de ti. Entonces la escritura brotara de ti como brota la lava de un volcán, rompiendo la corteza. Esa energía es el germen de un escritor, todo lo demás consiste en adquirir la técnica necesaria para domarla. La técnica es importante para moldear la materia prima, pero faltando esta no sirve de nada. En última instancia, las palabras de Bukowski son una respuesta a la pregunta que plantea Rainer Maria Rilke en la primera de sus Cartas a un joven poeta, que sigue siendo el libro que todo aspirante a escritor debe leer. Sólo si se responde afirmativamente a esa sencilla pregunta se debe empuñar la pluma.

2 Si tienes que esperar a que salga de ti como un rugido, entonces espera pacientemente. Si nunca sale de ti como rugido, haz otra cosa.

La otra cara de la moneda de los primeros versos. Uno no nace escritor, se hace escritor. Si el poema, cuento, ensayo, drama o lo que sea que te propongas escribir está dentro de ti saldrá; si no, no saldrá. No tiene sentido obligar a salir algo que no existe. No te martirices ante la hoja en blanco, haz otra cosa, sal a pasear bajo la lluvia, vete de viaje a Tombuctú, queda con tus amigos, lee Las uvas de la ira que inspiró un gran disco al Boss, emborráchate, haz cualquier otra cosa. Quizás la historia que quieres escribir te está esperando a la vuelta de la esquina. Y si nunca la encuentras, si nunca sale de ti como un rugido, haz otra cosa. Sólo hay una cosa más difícil, y peor, que perseguir el propio destino, perseguir el ajeno.

3 Si lo haces por dinero o fama, no lo hagas. Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas.

Desde la Odisea se sabe que el premio es el camino, no la meta. Hagas lo que hagas, disfruta del trayecto. Nadie ha recorrido antes el camino que tú sigues en la vida ni nadie lo recorrerá después. Es personal, como la canción de Quique González. Su valor más alto reside en que es tuyo. Así que no te quejes porque el camino de otros sea cuesta abajo o esté bien asfaltado. Sigue el tuyo hasta el final. Si te lleva a la selva, piensa que quizás has sido elegido para llevar allí la luz de la civilización; y si te lleva al infierno, recuerda que dios los cría y ellos se junta, mira a tu alrededor, estás en buena compañía. Sé honesto contigo mismo, hazlo sólo porque has respondido afirmativamente a la pregunta de Rilke. Y si lo haces por dinero, fama o mujeres, recuerda que hay caminos más fáciles que la tinta.

Bukowski, muy bien acompañado

4 Si estás intentando escribir como otro, olvídate de ello.

Es natural tener modelos, pero los modelos están para aprender de ellos, no para imitarlos. Es natural que las primeras tentativas literarias sean a imagen y semejanza de los autores que nos deslumbran. Siempre hay un autor que queremos ser. Enrique Vila-Matas quería ser Hemingway, Vargas-Llosa quería ser Flaubert, yo quiero ser Vargas Llosa y tú quizás quieras ser George Orwell. El mundo no necesita una mala copia de Vargas Llosa ni de George Orwell ni de nadie, ni siquiera necesita una buena, porque una copia nunca puede superar al original. La obligación del escritor es encontrar su propia voz, su manera particular de decir las cosas, como no las ha dicho nadie antes y no las dirá nadie después. Y para encontrarla hay que emborronar muchas cuartillas. Querer ser como otro, es renunciar a ser. Un pecado mortal en literatura, pero más aún en la vida.

5 No seas romo y aburrido y pretencioso, no te consumas en el narcisismo.

La primera parte de este consejo es tan obvia que no necesita comentario. Afila tu pluma hasta que corte como una navaja de barbero, trabaja las frases hasta que expresen exactamente lo que quieres expresar. En arte la originalidad es el patrón oro, pero asegúrate de que nadie pueda decir de algo escrito por ti, lo que ha escrito usted es bueno y original, pero lo que tiene de bueno no es original y lo que tiene de original no es bueno (no recuerdo de quien es esta frase, ¡entschuldigund!) La segunda parte de este consejo también es obvia. No confundas la página en blanco con un espejo, no reflejes en él tus miserias, obsesiones y complejos. El reflejo de un narcisista es siempre una imagen horrible y no encuentro ningún motivo por el que nadie quisiera contemplarlo. Es legítimo escribir sobre las propias miserias, obsesiones y complejos, pero cuanto más personal se vuelve la escritura más difícil y necesario es mantener la distancia crítica, que permite encontrar en lo universal lo particular, en el «yo» el «nosotros».

6 No te preocupes por la edad o recién llegados talentos, sólo bebe más cerveza, más y más cerveza.

La literatura es una carrera de fondo y como dice el epitafio de Camilo José Cela el que resiste gana. Trabaja honestamente sin pensar si lo que estás haciendo gustara a este o aquel editor, a este o aquel crítico o a este o aquel lector. Sólo tiene que gustar a una persona, a ti. No puedo concebir una imagen más precisa del fracaso que la de un libro que le gustase a todo el mundo, menos a su autor. Hay millones de personas en el mundo, es imposible que no haya unas cuantas miles que no compartan tu sensibilidad, así que a su debido tiempo encontrarás tu audiencia. Así que no te preocupes por quién copa las listas de ventas, quién gana los premios literarios o por el último prodigio de la literatura, sólo bebe más cerveza, más y más cerveza y sigue tecleando.

Y este último es el único punto en que no concuerdo con el maestro Bukowski. Él podía beber cerveza porque era un alemán criado en los Estados Unidos y la cerveza es una bebida continental, en otras palabras, de bárbaros. Pero como los lectores de este blog son en su mayoría mediterráneos y latinos, en otras palabras, civilizados, necesitan una bebida apropiada a su superior constitución espiritual, el vino. Jamás bebáis cerveza, bebed vino. Charles Baudelaire escribió un opúsculo muy interesante titulado El vino y el hachís. ¿Alguien considera posible que el rey de los poetas se hubiera rebajado a escribir La cerveza y el hachís? El materialismo y vulgaridad de los tiempos se debe en gran medida a la universalización de una bebida tan vulgar como cerveza, especialmente en las regiones mediterráneas y latinas, donde ha desterrado al sublime vino. Espero tener ocasión en el futuro de explayarme sobre la antítesis existente entre estas dos bebidas, que se deriva del hecho de que la cebada es hija de la tierra y la uva del sol. Aquí basta decir, bebed vino.

7 Consigue una máquina de escribir grande, y mientras los pasos van y vienen fuera de tu ventana, golpea esa cosa, golpéala fuerte, haz que sea una pelea de pesos pesados, haz como el toro cuando embiste por primera vez.

Por supuesto hoy ya casi nadie usa máquinas de escribir, que han sido desterradas por los ordenadores, como el lápiz y el papel lo fueron por estos. Es evidente que el ordenador, con las múltiples opciones que ofrecen los procesadores de texto, es infinitamente más práctico que cualquier otra herramienta de escritura, pero en ocasiones no puedo sino pensar que la maestría de los viejos maestros, digamos Cervantes y Shakespeare, estaba de algún modo relacionada con el hecho de que el papel y la tinta en sus tiempos debían ser costosos y escasos. Uno tenía que pensárselo muy mucho antes de malgastarlos, y la necesidad agudiza el ingenio y el ingenio es el alma de la escritura. En cualquier caso, escribas con lo que escribas, déjate el alma. Si tu teclado poco a poco no empieza a revelar tus huellas dactilares no lo estás haciendo bien.

Siempre que veo una máquina de escribir recuerdo los versos de Bukowski, get a large typewriter… hit that thing… make it a heavyweight fight

8 Y recuerda a los perros viejos que lucharon tan bien: Hemingway, Céline, Dostoevsky, Hamsun. Si piensas que ellos no se volvieron locos en minúsculas habitaciones, como tú estás haciendo ahora, sin mujeres, sin comida, sin esperanza, entonces es que no estás listo.

A pesar de que los poemas de Bukowski tienen un estilo en extremo prosaico, resultan tan poéticos y llenos de contenido que con cada una de sus frases tengo la impresión de que no requieren exégesis, hasta el punto de que siento que al comentarlos los profano. Aquí Bukowski dice en verso lo que yo dije en prosa en mi En defensa de los clásicos.

Habíamos quedado en que si estás intentando escribir como otro, olvídate de ello. Pero esos que Bukowski llama los perros viejos son tus hermanos, como a los hermanos de sangre puedes querelos u odiarlos, pero tienes que conocerlos, su vida y su obra. En el mar de las letras, ellos son la única brújula que necesitas para llegar a buen puerto.

9 Si lo vas a intentar, llega hasta el final. De lo contrario, ni siquiera empieces.

Este frase pertenece al poema Roll the dice, uno de los más populares del autor, que para mí siempre ha sido una gran fuente de inspiración y cuya lectura recomiendo encarecidamente. El camino de Bukowski hacia la gloria literaria no fue precisamente de rosas, sino uno plagado de obstáculos, rechazo y soledad. Bukowski pagó un alto precio por la inmortalidad, cualquiera familiarizado con su obra conoce los detalles, puede significar perder novias, mujeres, parientes y quizás tu mente. Puede significar no comer durante tres o cuatro días. Puede significar helarse en el banco de un parque. Puede significar cárcel. Puede significar humillación. Puede significar burlas, soledad.

En la madurez Bukowski alcanzó el éxito y todos los privilegios asociados con él. ¿Le compensó por los malos tiempos? No creo que haya malgastado ni un segundo preguntándoselo. Estoy seguro de que volvería hacerlo, aunque nadie le garantizara el éxito, aunque todos le garantizaran el rechazo. Por el camino encontró algo mucho más valioso que el oro y los elogios, para saberlo qué sólo tienes que leer Tira el dado.

10 Y si tienes la capacidad de amar, ámate a ti primero, pero sé siempre consciente de la posibilidad de una derrota total, tanto si las razones para esa derrota son justas o no.

El que no se ama a sí mismo no puede amar a los demás y difícilmente va a amar su trabajo, e incluso para hacer muy poco hay que amar mucho. No existe ninguna fórmula mágica para ser escritor, como no la existe para ser cualquier otra cosa. Él éxito es una rara combinación de trabajo duro, pasión y suerte, cuyas proporciones nadie sabe a ciencia cierta, probablemente porque varían para cada caso particular. Cada cuál tiene que encontrar la suya particular. Pero nada, absolutamente nada garantiza vivir de la escritura, ya no hablemos gloria literaria, y si alguien te garantiza una fórmula infalible para alcanzarla, huye de él, o ella, como de la peste, porque en cien de cada cien casos se tratara de alguien que va detrás de tu dinero, o tu alma.

Simplemente haz tu camino y ten siempre presentes las palabras del maestro Borges, Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción, pero seguiría escribiendo, ¿para quién?, para nadie, para mí mismo.

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

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