Friedo Lampe, la literatura en tiempos de guerra

Recientemente echaba una ojeada a los mejores libros censurados, a aquellos que la hayan leído les sonará el nombre de Friedo Lampe, para el resto será un gran desconocido, pues su obra ha estado inédita en España. Sin embargo la Editorial Funambulista ha decido rescatar del olvido a este gran escritor alemán y editar su primera obra, Al hilo de la noche, cuya traducción he tenido el placer de realizar en colaboración con Max Lacruz. Friedo Lampe fue una más de las millones de víctimas de una de las épocas más sangrientas de la historia, pero que en su caso particular simboliza el trágico destino del arte en tiempos de guerra. Conviene leerlo para no olvidar.

Friedo Lampe nació en Bremen, en el noroeste de Alemania, el 4 de diciembre de 1899, cuando Guillermo II todavía era káiser del Imperio Alemán. La historia de la ciudad se remonta al año 787, cuando Carlomagno fundó el obispado de Bremen, y desde sus inicios se vio determinada por la presencia del Weser, río navegable que desemboca en el Mar del Norte, a setenta kilómetros de distancia. El Weser es el principal medio de riqueza y vía de comunicación de la ciudad con el mundo.

Una de las aficiones del joven Friedo Lampe era pasar las tardes en el puerto, por lo que no es extraño que con el paso del tiempo se convirtiese en el escenario de su primera novela, Am Rande der Nacht («Al hilo de la noche»), y que el llegar y partir de los vapores, las reuniones de obreros en torno a los puestos ambulantes de comida, las salas de fiesta en las que se reunían marineros, aventureros y la clase de mujeres que suelen pulular por los muelles se convirtieran en la materia prima de su historia.

Hijo de una familia burguesa estrechamente vinculada al mundo editorial, es muy posible que Friedo Lampe estuviese llamado a desarrollar una vocación literaria, en cualquier caso el episodio que selló su amor por las letras fue una infección tuberculosa contraída a los cinco años de edad. Como el protagonista de La montaña mágica, el niño fue enviado a un sanatorio en Norderney, un pequeño enclave marinero perteneciente a las Islas Frisias, en la baja Sajonia, donde pasó tres años hasta que recibió el alta médica. Alejado de su familia, Lampe buscó refugió a la soledad en los tesoros de la literatura alemana, Hoffmann, Kleist, Büchner, Rilke, Mann o Kafka, y también de la literatura universal, Bocaccio, Cervantes, Shakespeare, Dostoievski o Dickens. En Norderney, en contacto con los clásicos, decidió que iba a ser escritor o nada. Curiosamente su historia no es única en la literatura europea, también el joven Camilo José Cela empleó el tiempo que pasó recuperándose de una tuberculosis en un sanatorio de Guadarrama leyendo a los clásicos españoles en las exquisitas ediciones de Rivadeneyra.

Cuando estalló la I Guerra Mundial, Friedo Lampe contaba quince años de edad. Pese a las restricciones que el bloqueo aliado imponía a la población civil alemana, la familia Lampe consiguió mantener su negocio editorial a flote y, dentro de ciertos límites, seguir disfrutando de las comodidades propias de una familia burguesa de la época. Mientras los soldados alemanes morían por millares en Somme o Verdún, el joven Lampe cursaba estudios de literatura, historia del arte y filosofía en Heidelberg, donde fue alumno de Karl Jaspers, y en Munich y Freiburg, donde asistió a los cursos impartidos por Edmund Husserl. Una vez completada su formación académica regresó a Bremen para trabajar en la revista familiar Schünemanns Monatshefte.

En cualquier caso, el destino del autor de Am Rande der Nacht, como el de la mayoría de sus contemporáneos, quedaría marcado más por los acontecimientos de la convulsa época que le tocó vivir que por sus decisiones personales y su voluntad y talento para llevarlas a efecto. La crisis económica de 1931 significó el cierre de muchos negocios, entre ellos la publicación de la familia Lampe. La delicada situación política precipitó el fin de la República de Weimar y el ascenso al poder del partido nazi en 1933.

Friedo Lampe, vestido de paisano, con su amigo Peter Voss

A pesar de ser tiempos duros, gracias a su formación en humanidades y especialmente a su vasto conocimiento del mundo literario, Friedo Lampe no tuvo dificultad para encontrar empleo como responsable de adquisiciones en una librería, aunque esta nueva acomodación implicaba abandonar a su familia y trasladarse a la vecina ciudad de Hamburgo, a ciento veinte kilómetros de distancia. Desde su llegada, Friedo Lampe se sintió como pez en el agua en la rica vida cultural de Hamburgo, su trabajo en la librería le permitió entrar en contacto con intelectuales y artistas y en las tertulias literarias de los cafés entabló amistad con el escritor W. E. Süskind -padre de Patrick- y J. Mass, quien le abrió las puertas de la revista vanguardista Der Kreis, en la que publicó sus primeros cuentos.

Friedo Lampe tenía la sensación de estar en el momento y lugar adecuados para realizar sus aspiraciones literarias; sin embargo el nombramiento el 30 de enero de 1933 de Hitler como nuevo canciller supuso el cierre inmediato de Der Kreis. En vista de la actitud del partido nazi respecto a la libertad de prensa, la opinión generalizada entre académicos, críticos y artistas era que ya no era seguro permanecer por más tiempo en Alemania y la mayoría de los intelectuales emprendió el camino del exilio.

La vida cultural de Hamburgo se hundió en la más absoluta indigencia, pero despreciando el riesgo Friedo Lampe decidió continuar en la ciudad. Su humilde salario de librero le proporcionaba unos ingresos fijos que le permitían cubrir sus necesidades materiales, al tiempo que el trabajo en la librería le dejaba suficiente tiempo libre para dedicarse a la literatura. Mientras Alemania se dirigía hacia su completa destrucción moral, Friedo Lampe trabaja sin descanso en su primera novela.

La editorial Rowohlt publicó Am Rande der Nacht en Berlín en octubre de 1933. Por un error de imprenta, o quizás porque su lanzamiento a nivel nacional estaba planificado para entonces, la fecha de impresión que figura en la primera página es enero de 1934. En cualquier caso, por entonces la novela ya había sido retirada del mercado e incluida por las autoridades culturales nazis en la infame «lista de libros perniciosos e indeseables», supuestamente por la descripción de una relación adúltera entre una mujer alemana y un hombre de raza negra, y la aparición de un luchador con inclinaciones homosexuales en su largo y variopinto censo de personajes, que sobrepasa la treintena, una cifra considerable para una novela de poco más de cien páginas. No es de extrañar que en una carta escrita a un amigo, fechada pocos meses después de la publicación de la novela, Friedo Lampe se expresara en los siguientes términos: «El libro nació en una época en la que no se permite respirar».

Con su descripción de la vida cotidiana de varios personajes a lo largo de una noche de verano, la novela constituía un ataque a los presupuestos ideológicos del nazismo, pero a pesar de los esfuerzos de la censura por prohibir su circulación, algunos pocos ejemplares siguieron circulando clandestinamente. Entre los intelectuales de la época que pudieron disfrutar de su lectura la novela llamó la atención por su originalidad. Tras leerla Herman Hesse declaró: «He leído Am Rande der Nacht con mucho interés. Escritores alemanes en prosa de su calidad han sido siempre escasos. Lo que más me sorprendió de la novela es su mezcla de belleza y fuerza. Por su originalidad esta obra está entre las mejores de nuestra época, una creación llamada a perdurar en el tiempo.»

Preciosa edición de Funambulista, por primera vez disponible en España

Su original arquitectura narrativa también había llamado la atención de Paul Meyer, editor en jefe de Rowohlt: «La novela es estilísticamente excelente. Como las novelas de Dos Passos, no tiene una trama definida, sino que se desarrolla a través de escenas que cambian constantemente y se entrelazan». En la portada de la primera edición se advertía al lector de que se encontraba ante un trabajo de naturaleza singular: «Una novela impresionante. ¿Es novela?». Mientras que la breve descripción de la contraportada rezaba: «Una sucesión de imágenes y escenas, con muchos caracteres: Niños, viejos, jóvenes, hombres y mujeres, ciudadanos, actores, estudiantes y marineros. Las cosas suceden como suceden en la vida real, cosas horribles, conmovedoras, excitantes, amables, envueltas en la atmósfera de una calurosa noche de verano en la costa y con una ciudad del norte de Alemania como telón de fondo. Un libro hermoso, melancólico e imperecedero».

Curiosamente, aunque Lampe era un adorador de los clásicos, no construyó la novela de acuerdo con su modelo, sino que siguió una estructura cinematográfica y según Heinz Piontek fue «uno de los primeros escritores alemanes en trasladar las técnicas cinematográficas a la prosa». En las solapas Rowohlt también anunciaba otros títulos de la editorial que, a su debido tiempo, también serían censurados por el nazismo, como Der Mann ohne Eigenschaften (El hombre sin atributos) de Robert Musil y In einem andern Land (En otro país) que fue como se tradujo en la edición alemana de 1930 de A Farewell to Arms de Hemingway.

Con la censura de Al hilo de la noche empezó la persecución política que Friedo Lampe sufriría durante el resto de su vida. Con Adolf Hitler en el poder todas las esperanzas que Friedo Lampe había depositado en la ciudad de Hamburgo se frustraron. En 1937, asqueado por la brutalidad del régimen nazi y marginado por una política cultural que despreciaba la originalidad y la belleza, decidió mudarse a Berlín para convertirse en editor de Rowohlt. En diciembre de ese mismo año apareció su segunda novela Septembergewitter (Tormenta de septiembre). Las buenas críticas que recibió nunca se tradujeron en unas cifras de ventas que merecieran el calificativo de dignas. El autor en modo alguno encarnaba los ideales del nacionalsocialismo y, por temor a las represalias del régimen, muchos libreros juzgaron prudente que el libro no figurara en los escaparates y estanterías de sus establecimientos.

Quizás involuntariamente, con el comentario realizado tras la censura de su primera novela, Friedo Lampe había capturado mejor que ningún otro intelectual de su época la esencia del nazismo: En Alemania «no se permite respirar», y en 1939 el Reich prácticamente había asfixiado cualquier intento de creación artística. Antes de exiliarse, Ernst Rowohlt fue suspendido por publicar a judíos y excluido de la Reichsschriftumkammer. En 1939 Lampe cambió Rowohlt por Goverts.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial puso casi punto y final a la producción literaria de Friedo Lampe, y durante el período 1939-1945 apenas firmaría una docena de cuentos. Sabiendo el riesgo que corría, ¿por qué decidió seguir hasta el final en una Alemania en la que cada vez se sentía más oprimido? Las pocas cartas y documentos suyos que se conservan no dan una respuesta definitiva a la pregunta. Quizás fue por responsabilidad histórica, quizás porque contemplaba el exilio como una derrota moral, o simplemente por el dolor que le causaba alejarse de su inmensa biblioteca personal, a cuya adquisición se había entregado en cuerpo y alma desde niño. No cabe duda de que la historia de su vida habría sido muy distinta si hubiese tomado el camino del exilio, como encarecidamente le sugerían sus amigos.

A consecuencia de su temprana muerte, esta es toda la producción literaria de Friedo Lampe, dos novelas y una colección de cuentos

Aunque las secuelas físicas que le había causado la tuberculosis le evitaron el servicio militar, durante la guerra Friedo Lampe sufrió el miedo a ser llamado a filas, el miedo a recibir la noticia de la muerte en el frente de sus amigos y familiares. Miedos que compartía con todos sus compatriotas, pero que en su caso particular se unían con el miedo a ser detenido por homosexual, el miedo a no poder desarrollar su arte y a que su obra fuera silenciada para siempre.

Uno de los golpes más duros que le asestó la guerra ocurrió en noviembre de 1943, durante un ataque aéreo de las fuerzas aéreas aliadas sobre Berlín, cuando una bomba destrozó su biblioteca. En una carta a un amigo dejó testimonio de su dolor: «Es lo peor que me podía haber pasado. He dedicado toda mi vida a reunir la biblioteca. Era única a su manera, una exhaustiva colección de la literatura alemana desde sus inicios hasta el presente. Y las mejores traducciones posibles de literatura extranjera, todo cuidadosamente clasificado y ordenado, algunos volúmenes de incalculable valor».

Después de ver su biblioteca reducida a cenizas, acaso movido por el temor a posteriores bombardeos, Friedo Lampe tomó la decisión de abandonar Berlín. El lugar elegido fue Kleinmachnow, un pequeño pueblo al sur de Berlín, donde residía la escritora Ilse Molzahn, con quien había entablado amistad mientras trabajaba como editor en Rowohlt. La tranquila vida rural y la compañía de Ilse supusieron un respiro a las penurias sufridas durante los últimos años en Berlín. Sin embargo, 1944 fue devastador para su salud mental y física. En primer lugar, otro bombardeo destruyó casi por completo la edición de su último libro, una colección de los cuentos escritos durante los últimos años. «Nunca he tenido suerte con mis libros», escribió un derrotado Friedo Lampe en su diario instantes después de conocer la devastadora noticia.

Con la guerra entrando en su fase decisiva, Friedo Lampe fue reclutado para trabajar en una oficina dependiente del Ministerio de Exteriores. Su función allí consistía básicamente en supervisar las noticias de la prensa aliada y redactar un informe para sus superiores. El propio Friedo Lampe describió su trabajo como «una tortura. Interminables horas de pruebas de lectura, un montón de turnos nocturnos y constante abatimiento. Pero no me puedo quejar de estar aquí, especialmente considerando como están las cosas. Recientemente he pasado otro examen médico y he sido declarado no apto».

A pesar de su desprecio por el nazismo, a primera vista la naturaleza del trabajo parecía encajar como anillo al dedo con el carácter de un lector empedernido como Friedo Lampe; así que no se puede descartar que la «tortura» a la que se refería estuviese relacionada más con razones morales que físicas. Sin duda el acceso a la información publicada en la prensa extranjera abrió sus ojos a la indescriptible abyección de los crímenes del nazismo mucho antes de que sus compatriotas pudieran imaginarse la magnitud de la tragedia.

El trabajo también le permitió saber que la derrota alemana sólo era cuestión de tiempo, cuando los aparatos de propaganda del régimen todavía anunciaban la inminente victoria sobre los Aliados. En la primavera de 1945 el Ejército Rojo había avanzado hasta la cercana ciudad de Postdam, Ilse decidió escapar con su familia en dirección a Nauen, entonces bajo control del ejército americano. Antes de partir Ilse trató de convencer a Friedo Lampe de que escapara con ellos, pero como tantas veces a lo largo de su vida él prefirió seguir con su vida, ignorar el riesgo. En esta ocasión su decisión sería fatal.

Calle en honor a Friedo Lampe en Oberneuland

Pocos días después, mientras paseaba vestido de paisano por los bosques de Kleinmachnow, Friedo Lampe fue interceptado por una patrulla del Ejército Rojo que inmediatamente le exigió la documentación. Para entonces los estragos de la guerra habían hecho mella en él, tanto física como moralmente, hasta el punto de que los soldados soviéticos no creyeron que el demacrado hombre que tenían frente a sí fuese el mismo que figuraba en la fotografía del documento de identidad y lo tomaron por un nazi intentando escapar. No se sabe si Friedo Lampe suplicó por su vida, o después de tanta abyección contemplaba la muerte como un descanso, lo que se sabe es que los soldados lo empujaron a culatazos hasta el borde del camino y que pocos segundos después dos disparos de fusil quebraron la pacífica tranquilidad de aquella tarde de primavera. Friedo Lampe murió el 2 de mayo de 1945, seis días antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Horas después de su muerte varios campesinos trasladaron su cuerpo desangrado a una iglesia cristiana de los alrededores. Tras recibir los sagrados ritos fue enterrado en el cementerio de la parroquia. Sobre su tumba se colocó una sencilla cruz de madera en la que alguien grabó a cuchillo la inscripción: Du bist nicht einsam (Tú no estás solo).

La muerte de Friedo Lampe puso fin a la carrera literaria de uno de los más prometedores representantes del magische Realismus, un término que puede resultar chocante para el lector familiarizado con el realismo mágico de Borges, García Márquez o Juan Rulfo, y que no deja de ser una etiqueta que se puso a una corriente particular de la narrativa de vanguardia alemana de principios del siglo XX. En 1945 su obra literaria parecía ser una víctima más del horror de la guerra, sin embargo, su novela Am Rande der Nacht se resistió a morir. Durante los años siguientes, uno podía encontrársela casualmente entre los anaqueles de una librería de Rotterdam o Berlín, como le sucedió a Patrick Modiano, en su caso en una librería de París, quien dejó testimonio del encuentro en su novela Dora Bruder: «El nombre y el título me recordaban a una de esas ventanas iluminadas de las que no podemos apartar la mirada. Nos decimos que detrás de ellas alguien a quien hemos olvidado espera nuestro regreso desde hace años, o bien que ya no hay nadie, salvo una lámpara que se ha quedado encendida en el piso vacío».

Fruto de esos encuentros casuales que se producen en las bibliotecas, en los años cincuenta, dentro de Alemania, escritores como Wolfgang Koeppen, Kurt Kusenberg o Alfred Anderschs empezaron a reivindicar la obra de Friedo Lampe, de quien sus propias obras son deudoras. En 1957 Wolfgang Koeppen, autor de la exitosa Tauben in Gras, declaró que la narrativa de Friedo Lampe «brotaba de una tradición literaria que se extiende hasta las más antiguas leyendas alemanas». Desde entonces su obra ha estado presente en las librerías alemanas en ediciones de mejor o peor calidad, pero el trabajo de recuperación no se completó hasta que en 1999 la editorial Wallstein publicó una nueva edición de Am Rande der Nacht bajo la dirección de Johannes Graf, quien cotejó la primera edición con el manuscrito Marbacher y se encargó de eliminar las correcciones que Johannes Pfeiffer, editor de las obras completas de Lampe en 1955, había introducido en el texto, entre las que se encontraba cambiar el original a Ratten und Schwäne (Ratas y cisnes) con el que circuló hasta su corrección. Ese es el texto que han seguido las distintas traducciones que desde entonces se han hecho de la obra de Friedo Lampe y es el texto que Editorial Funambulista presenta al lector español, en un trabajo que más que de recuperación, es de presentación.

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

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