Henry Miller, símbolo de la libertad de expresión

Henry Valentine Miller (1891-1980) fue un escritor americano, autor de Trópico de cáncer, Trópico de capricornio y La crucifixión rosa. Su literatura influyó en el movimiento beat, la contracultura y la Revolución sexual. Su mezcla de filosofía personal, crítica social y sexo lo convirtieron en un rebelde de la vida y el arte. Sus novelas estuvieron censuradas en los Estados Unidos hasta que en los 60 se cambiaron las leyes concernientes a la libertad de expresión.

Juventud

Henry Miller nació en Yorkville, Manhattan, Nueva York, el 26 de diciembre de 1891. Sus padres Louise y Heinrich Miller eran hijos de emigrantes alemanes, cuya moral luterana su hijo atacaría durante toda la vida. Poco después del nacimiento de Henry, la familia se mudó a Williamsburg, en Brooklyn, un barrio con un gran número de inmigrantes de origen alemán, donde su padre abrió una sastrería.

La infancia de Henry Miller estuvo marcada por la pobreza, en lo que describió como el 14th Ward. Henry tenía una hermana, Lauretta, cuatro años más joven, que sufría discapacidad mental. Durante toda su infancia, ambos sufrieron abusos físicos y mentales por parte de su madre. Como si fuera una saga sureña de Faulkner, en su extensa familia abundaban los casos de enfermos mentales, incestos y alcoholismo. Henry Miller siempre atribuyó a su problemático ambiente familiar su introspección, interés por la filosofía esotérica y su maníaco instinto creativo. Su infancia y juventud ocupan muchas páginas de Trópico de Capricornio y Primavera negra y a juzgar por lo escrito fueron años en los que vivió todas las aventuras que las calles de Nueva York podían ofrecer.

Solíamos ir a París sólo para comprar los libros de Henry Miller, porque estaban prohibidos y todo el mundo los quería

John Lennon

En 1901 la familia se mudó a Bushwick, a lo que Henry Miller denominó la calle de las primeras penas. Se graduó con notas excelentes en el Eastern District High School, a continuación se matriculó en el City College de Nueva York, pero lo abandonó después de un mes, profundamente decepcionado con la rigidez de la educación oficial. Como el poeta Rainer Maria Rilke, Henry Miller consideró que su profesora iba a ser la vida.

Después de abandonar los estudios, empezó a trabajar como dependiente en la Atlas Portland Cement Co., por el día trabajaba y por la noche se educaba a sí mismo, con un celo y una pasión sólo comparable a la del aventurero Jack London. En esa época se fascinó con la filosofía china, especialmente con la idea del Tao, así como con la corriente de pensamiento denominada New thought y con la astrología. En 1913 se mudó a California, donde trabajó en un rancho de ganado. Pero ese mismo año regresó a Nueva York, de 1913 a 1917 trabajó como ayudante en la sastrería de su padre. En sus horas libres seguía leyendo sin parar y el libro que siempre estaba en su mesita de noche era Evolución creativa del filósofo Henry Bergson.

Era la calle ideal para un niño, un amante, un maníaco, un borracho, un tramposo, un libertino, un matón

Henry Miller

Nueva York

Henry tenía 22 años cuando conoció a Beatrice Sylvas Wickens, una pianista aficionada que le dio lecciones de piano. Con el estallido de la I Guerra Mundial Henry se casó con ella, en parte para evitar ser reclutado por el ejército. Henry Miller vivió una de las épocas más conflictivas de la historia, fue testigo de la I y II GM, pero a diferencia de escritores eminentemente políticos como George Orwell, no se interesó por los conflictos políticos de su tiempo. En su literatura se reflexiona sobre la guerra y sus pensamientos dejan entrever un pacifismo congénito. En su obra no defendió ningún credo político, pero en su vida cultivó un anarquismo a ultranza, tan natural y espontáneo que ni siquiera enarboló la bandera del anarquismo. En sus libros hay violencia y asesinatos, en peleas callejeras, a causa de infidelidades, en ocasiones por las causas más triviales e inexplicables, para él esos estallidos de violencia eran inherentes a la condición humana y se abstenía de emitir ningún juicio moral sobre ellos, eran la vida misma, como uno se la encuentra en las páginas de sucesos de cualquier periódico, pero matar organizadamente en nombre de un país, una bandera, una religión, una ideología, eso era reflejo del cáncer que corría las entrañas de la civilización.

Los recién casados se instalaron en un piso de Park Slope, para poder pagar la renta alquilaban las habitaciones. En septiembre de 1919 nació su hija Barbara, pero la paternidad no evitó que matrimonio fuera desgraciado y conflictivo. En sus novelas Miller describió a Beatrice como frígida y citaría su frigidez como el motivo de sus constantes infidelidades. Probablemente la acusación era injusta, probablemente Beatrice no era ni más ni menos que una burguesa cuya visión de la vida matrimonial estaba afectada por la estrecha moral de la época, y probablemente las constantes infidelidades de Miller estaban originadas por su insaciable apetito sexual y su desprecio por cualquier tipo de moral sexual. Con sus crudas descripciones sexuales, Henry Miller tocó el nervio más puritano de la sociedad americana.

Durante su matrimonio con Beatrice, Henry Miller trabajó en la Western Union Telegraph Co. como responsable de contrataciones. Su trabajó allí inspiró su visión del capitalismo americano y muchas de las personas con las que trabajó y conoció en esa época aparecen en Trópico de Capricornio, hasta formar uno de los retablos más estrafalarios de la sociedad americana. La flora milleriana son los inhumanos rascacielos, los metros apestosos, las bares baratos, los callejones sucios, los talleres de artistas, la noche lujuriosa… Y su fauna los locos, freaks, alcohólicos, artistas, estafadores, perdedores, vagabundos, prostitutas… Este era el tipo de gente por la que Henry Miller sentía atracción, la que frecuentó toda su vida. Como para el maestro Miguel Delibes los campesinos de Castilla, para Henry Miller los perdedores de Nueva York tenían un lenguaje más rico, una sabiduría más profunda y una vida más interesante que la de cualquier catedrático universitario, crítico artístico o intelectual de renombre.

En 1921 conoció a el pintor Emil Schnellock, que lo animó a pintar acuarelas, una afición que cultivaría durante el resto de su vida, y un año después terminó su primer libro, Alas cortadas, que nunca publicó. Henry Miller lo consideró siempre indigno de dar a la imprenta, pero posteriormente recicló gran parte del material en Moloch.

Reconocido como literato, Henry Miller fue un artista multidisciplinar. Los pinceles y el piano eran dos de sus grandes pasiones

La vida de Miller cambió cuando conoció a June Mansfield (cuyo nombre real era Juliet Edith Smerth) en el verano de 1923 en un club de baile del centro de Nueva York. June era una bailarina de 21 años que compartía su pasión artística. Ambos se reconocieron inmediatamente como miembros de la superior y hermosa raza de los bohemios. Henry se divorció de Beatrice en diciembre de ese mismo año y se casó con June al año siguiente. La vida de Miller era cada vez más incompatible con cualquier convencionalismo y poco después de su matrimonio lo despidieron de la Western Union Telegraph Co., aunque él siempre aseguró haberlo abandonado. Acosados por las deudas, los recién casados se mudaron a Brooklyn Heights. La escritura se convirtió en el verdadero trabajo de Miller, para sobrevivir vendía caramelos en la calle, pedía prestado a amigos y familiares y no dudaba en mezclarse en pequeñas estafas. Como en Hambre de Knut Hamsun, la pobreza está muy presente en la escritura de Miller de esa época, pero nunca parece ser un detrimento de la vida, sino un aliciente más.

Henry Miller es el único escritor de prosa de valor que ha aparecido en inglés durante mucho tiempo

George Orwell

Durante su matrimonio, June tuvo una aventura con Jean Kronski, una joven artista que había vivido en su casa durante el último año. Henry Miller siempre sospechó que Jean y June mantenían una relación lésbica y parece ser que no dio importancia a que le engañara con otra mujer, pero que se fugaran a París lo sacó de sus casillas. Sin embargo, durante su estancia en París las enamoradas se enfadaron y June regresó con Miller, quien escribió un libro sobre la infidelidad de su esposa, Polla loca, que se publicaría póstumamente. La aventura de June también es un tema central La crucifixión rosa y, a través de ella, accedemos a la libre concepción del amor de Miller.

Después de su regreso, en Nueva York, June conoció a Ronald Freedman, un rico admirador que le prometió una importante suma de dinero a cambio de escribir una novela. Miller inmediatamente se puso a escribir Este mundo amable, posteriormente retitulada Moloch, sobre su primer matrimonio y su trabajo en la Western Union y, cuando estuvo terminada, June se la entregó a Ronald Freedman con su firma. Con el dinero el matrimonio viajó a París, donde permaneció hasta noviembre.

Henry Miller tuvo muchas mujeres y amantes, pero a juzgar por las páginas que le dedicó, diría que June Mansfield fue el gran amor de su vida

París

Miller se enamoró de París y en 1930 viajó de nuevo a la ciudad de la luz, pero esta vez solo. Sin un duro en los bolsillos, primero pagó la factura de las pensiones de mala muerte vendiendo sus maletas y ropas y, cuando ya no tuvo más que vender, durmió bajo los puentes, entre los mendigos. Por entonces sus únicas posesiones eran su cepillo de dientes, su gabardina, su bloc de notas y su bolígrafo.

Su suerte cambió cuando se reencontró con Alfred Perles, un austríaco a quien había conocido durante su viaje de 1928. Henry se mudó a su apartamento y Perles le enseñó francés, lo que facilitó su vida en la ciudad y le permitió crear un círculo de amigos. Henry Miller pronto se hizo una figura popular en los cafés de la bohemia, entablando amistad con los filósofos, escritores y pintores más prominentes de la época, entre ellos Lawrence Durrell. Se empapó de la inmensa vida cultural de París y se interesó por el movimiento surrealista, que afectaría su concepción del arte en general y de la literatura en particular. Cuando no estaba vagabundeando por las callejuelas del Barrio Latino o conversando en los cafés, estaba inclinado sobre la máquina de escribir.

No tengo más necesidad de dios de la que él tiene de mí, y si existe alguno, a menudo me digo, me reuniré con él con calma y le escupiré en la cara

Henry Miller, Trópico de capricornio. Prohibieron sus libros, pero en otra época no muy lejana lo habrían quemado

Henry Miller siempre fue un imán de personajes singulares. En París, conoció a un estadounidense que le ofreció escribir una novela erótica. El destino de la novela no era la publicación, sino satisfacer las fantasías de algunos de clientes escogidos. Según el acuerdo, cobró a razón de un dólar la página y en Opus Pistorum nos encontramos al Henry Miller más bizarro en busca de la cópula perfecta. Por lo demás, escribía principalmente ensayos, algunos de los cuales se publicaron en la edición parisina del Chicago Tribune. El dinero que le proporcionaban esas colaboraciones era escaso, para sobrevivir aceptó un trabajo de corrector de textos, pero lo perdió cuando se marchó sin previó aviso a Bélgica detrás de una mujer. ¿Alguien todavía no tiene claro qué tipo de hombre era Henry Miller? Uno que entre un buen polvo y un trabajo tenía muy claras sus prioridades.

Henry Miller con alguna de sus musas. Aparentemente jugando una versión de tenis de mesa en la que si pierdes te quitas una prenda.

En París Miller conoció a Anaïs Nin, que lanzó su carrera literaria y con quien tuvo una apasionada relación amorosa. El lazo entre ambos fue tan fuerte que siguieron siendo buenos amigos, incluso después de dejar de ser amantes. Cuando se conocieron Anaïs Nin ya era una escritora famosa, conocida por su sensualidad y erotismo, que no sólo lo ayudó económicamente mientras vivió en París, sino que lo ayudó a publicar su primer libro, Trópico de cáncer, una novela autobiográfica sobre su vida en París, donde las escenas de sexo descarnado se alternan con la búsqueda del yo interior y las meditaciones sobre el desarrollo espiritual de la persona. Alma y cuerpo, lo obsceno y lo elevado, lo sórdido y lo puro, esos son los antagónicos materiales con los que Henry Miller construyó su literatura y que en los trópicos millerianos encuentran acaso el único ecosistema en que pueden convivir armoniosamente.

Henry Miller y Anïs Nin rememorando sus días de amor en París

La editorial Obelisk Press publicó Trópico de Cáncer en París en 1934 e inmediatamente fue censurado por obsceno en los Estados Unidos. Ese mismo año Henry Miller se divorció de June, después de años de encuentros y desencuentros, amor y guerra. En 1936 Miller publicó Primavera negra y en 1939 apareció Trópico de capricornio, que curiosamente empieza con una cita de la Historia Calamitatum de Pedro Abelardo. Como su predecesor, ambos títulos fueron censurados inmediatamente en los Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos de la censura para que la literatura no corroyera las mentes de la juventud americana, algunas copias empezaron a entrar en los Estados Unidos de contrabando y Henry Miller se convirtió en el héroe de la cultura underground. ¿Todavía alguien no tiene claro qué tipo de literatura manufacturó Henry Miller? Ácido sulfúrico, que se filtra en la cabeza de los burgueses, mojigatos, beatos, bien pensantes y espíritus sensibles y página a página disuelve las verdades sobre las que se funda la sociedad.

Viajando por América y Europa

En 1939, cuando la II GM estaba a punto de estallar y Hitler empezaban a apoderarse de Europa, Henry Miller viajó a Grecia con Lawrence Durrel, quien había escrito El libro negro inspirado por la obra de Henry Miller. Fiel a su costumbre de emplear la vida como materia prima de la literatura, el viaje a Grecia se convirtió en El coloso de Marusi, que escribió tan pronto como regresó a Nueva York y que después de muchos rechazos Colt Press publicó en 1941. La novela es un homenaje al paisaje griego, el Egeo y al mismo tiempo es un retrato del escritor George Katsimbalis. Henry Miller siempre la consideró su mejor obra.

No hay nada como Henry Miller cuando se pone en marcha. Habría que regresar a Marlowe o Shakespeare para encontrar una riqueza de expresión semejante en la lengua inglesa

Norman Mailer

Cuenta la leyenda que, después de una década viviendo en Europa, Henry Miller lloró cuando vio el cielo de Boston. La patria no significaba mucho para él, probablemente nada, y las lágrimas eran de horror de volver a estar en los Estados Unidos. Incapaz de tolerar Nueva York, Henry Miller compró un Buick junto con su amigo el pintor Abraham Rattner y partieron a en busca del alma americana. El viaje duró un año y daría lugar a la La pesadilla del aire acondicionado.

Henry Miller y Anaïs Nin en 1945

La pesadilla del aire acondicionado se terminó en 1941, pero no encontró ninguna editorial dispuesta a publicarlo debido a su crítica del consumismo sobre el que se basaba la cultura americana. En 1942, Henry Miller empezó a escribir Sexus, que se publicaría en 1949. La novela es una descripción de su vida en Brooklyn cuando se enamoró de June, que en la novela aparece bajo el nombre de Mona, y constituye la primera entrega de la trilogía La crucifixión rosa, seguida de Nexus y Plexus. A pesar de ser una de las mejores trilogías de la literatura se censuró en los Estados Unidos, pero se publicó en París y Japón.

California

Después de viajar por todos los Estados Unidos, Miller se mudó a California, pero no fue buscando el California Sun de Los Ramones, sino a una mujer. Con la mayoría de sus libros censurados, la literatura era todo menos un medio de vida para Henry Miller. Como Faulkner y otros grandes, probó suerte como guionista en Hollywood, pero fue incapaz tolerar la industria cinematográfica.

Henry Miller adoraba caminar y contemplar ese espectáculo siempre igual y siempre cambiante que son las calles de una gran ciudad. En el sur de California, donde los coches ya empezaban a dominar la vida pública, contempló con horror cómo las autopistas empezaban a acorralar a los pacíficos peatones. Henry Miller viajó hacia el norte del estado, hasta Big Sur, una población a la que todavía no había llegado la corriente eléctrica ni el teléfono, donde vivió en una cabaña de madera.

Henry Miller todavía importa porque tiene la fuerza para despertarnos

Erica Jong

En 1944 Henry Miller regresó a la Costa Este para visitar a su madre enferma y conoció a Janina Martha Lepski, una estudiante de filosofía en Yale treinta años más joven. Ambos se casaron en diciembre de ese año en Denver y se instalaron en Big Sur. El matrimonio tuvo una hija, Valentine, nacida en 1945, y un hijo Henry Tony Miller, nacido en 1948. El matrimonio duraría hasta 1952. Un año más tarde, en 1953, Henry Miller se casó con Eve McClure, una artista treinta y siete años más joven que él. En esta ocasión el matrimonio duró tres años y no produjo descendencia. En 1967 Henry Miller se casó por última vez, con la cantante Hoki Tokuda, con quien compartió los siguientes diez años de su vida. En total Henry Miller se casó cinco veces, personalmente no dejó de encontrar contradictorio y misterioso que el escritor más libérrimo de la literatura, el que mostró más desprecio por todas las convenciones, el que intentó disolver los cimientos de la sociedad con sus escritos, a lo largo de su vida haya mostrado semejante propensión a caer en la más vulgar de todas, la del matrimonio.

Henry Miller y Janina en los alrededores de Big Sur

La pesadilla del aire acondicionado finalmente se publicó en diciembre de 1945. Las ventas y las críticas fueron pobres, probablemente no podían ser otras para un artistas que despreciaba la industria literaria. Pero sus trópicos cada vez ganaban más adeptos en Europa y, cuando los royalties empezaron a llegar de Europa, su situación económica se alivió un poco. Entretanto sus libros seguían entrando de contrabando en los Estados Unidos y, cuanto más lo ignoraba la industria literaria, más lo veneraba la contracultura. Títulos como La pesadilla del aire acondicionado se convirtieron en libros de culto de la Beat generation y, a pesar de las diferencias, uno no puede dejar de ver en él un precursor de En la carretera de Kerouac.

En 1956 regresó a Nueva York para acompañar a su madre durante sus últimos días de vida, que vivía en la pobreza con su hermana Lauretta. En Nueva York tuvo un breve reencuentro con June, pero se vio dificultado por la explosiva naturaleza de esta. Finalmente, su madre murió en marzo y Henry Miller regresó a California con su hermana, a quien ingresó en un asilo. En 1959 apareció Nexus, el último volumen de La crucifixión rosa, que se vendió bien en Europa y Japón, pero que en los Estados Unidos chocó con la censura.

Durante esta época emprendió su último gran proyecto literario, Big Sur y las naranjas de Hieronymus Bosch. La novela se publicó en 1957 y describe sus experiencias en Big Sur, rica en descripciones del paisaje y la población local, incluyendo sus hijos. La última parte de la novela refiere la visita de Conrad Moricand, un astrólogo a quien había conocido en París. Su amistad se deterioró durante la visita, proceso que describió en Un diablo en el paraíso. Henry Miller publicó gran parte de su correspondencia con sus contemporáneos, entre otros con Alfred Perles y Lawrence Durrel. Sus cartas con Anaïs Nin se publicaron póstumamente en 1987, así como con Irving Stettner, Emil Schnellock y John Cowper Powys.

Henry Miller disfrutando de la costa californiana con su cuarta mujer, Eve McClure

Juicio por obscenidad

En 1961 Trópico de cáncer se publicó finalmente en los Estados Unidos por la editorial Grove Press. Ninguna agencia de prensa podía haber elaborado una campaña de publicidad mejor que la que la censura había estado realizando para él durante las últimas décadas. De la noche a la mañana, Trópico de cáncer pasó de libro prohibido y objeto de culto underground a bestseller. La gente corrió a las librerías, estimulada por la atracción de lo peligroso. El año de su publicación vendió un millón y medio de copias y otro millón el año siguiente.

Pero el éxito vino acompañado del escándalo. El conservadurismo americano iba a movilizar todos los recursos a su alcance para impedir la difusión de la obra de Miller. El año de su publicación, en los tribunales de los Estados Unidos se recibieron 60 acusaciones contra su publicación. Ante las acusaciones de pornografía de los sectores más puritanos y conservadores de la sociedad americana, el Tribunal Supremo lo declaró obra literaria. La sentencia marcó un antes y un después en la libertad de expresión y abrió el camino a la Revolución Sexual. El juicio acabó en 1965, después del cual el resto de libros de Henry Miller se publicaron por Grove Press.

Muerte

En 1963 Henry Miller se mudo definitivamente a Los Angeles, donde vivió durante el resto de su vida. En 1972 escribió un libro titulado Sobre cumplir ochenta. En junio de 1980 murió de problemas coronarios, a la edad de 88 años. Después de su muerte sus libros siguieron publicándose. Moloch, Polla loca y Opus pistorum, que habían escrito varias décadas antes, se publicaron póstumamente

Legado

Henry Miller fue el arquetipo del artista pobre y bohemio. Aunque cultivó otras artes, su medio de expresión fue la palabra. En vida sus libros fueron símbolos de la contracultura, hoy se consideran parte de la cultura universal, clásicos que se encuentran en las librerías de todo el mundo. En ellos encontramos los caracteres típicos de la bohemia y el lumpen, pero el personaje más importante es él. Rebelde, inadaptado y artista, la literatura de Miller simboliza el poderoso individualismo de las sociedades occidentales, donde el yo reina como un dios absoluto.

Probablemente con la literatura Henry Miller no perseguía ningún objetivo, sólo era un medio, un medio de expresión de su pensamiento y experiencia. Sin embargo, los años que pasó en el extranjero le permitieron mirar a los valores estadounidenses desde una perspectiva privilegiada. Enemigo del consumismo, Henry Miller defendió una vida basada el desarrollo interior y el disfrute sensual de la vida, el arte, la religión, el amor…

Henry Miller con Hoku Tokuda, su última mujer

Su representación del sexo como la fuerza vital más poderosa lo enfrentó con los representantes del conservadurismo. Finalmente Henry Miller derrotó la censura y se convirtió en símbolo de la libertad de expresión, ídolo de la Beat Generation e impulsor de la Revolución sexual, aunque posteriormente sus descripciones femeninas serían muy criticadas por los movimientos feministas. Pero la literatura de Henry Miller no sigue viva por haber defendido una causa justa, ya lo dijo Baudelaire, rey de los poetas e insigne miembro del literario Club des Hachichins: No confundir la tinta con la virtud. Henry Miller encontró un raro equilibrio entre qué decir y cómo hacerlo. Su literatura es una búsqueda de la iluminación a través de una rara mezcla de clasicismo, surrealismo, religión, esoterismo, astrología, filosofía antigua y sabiduría callejera; en ella no existe trama, nudo, estructura, ni ninguno de los elementos que caracterizan la novela; su voz es un torrencial flujo de conciencia que el lector puede oír con tanta nitidez como si estuviera conversando directamente con él. La literatura de Henry Miller es inmortal porque sencillamente al abrir uno de sus libros se cumple el deseo de aquel otro príncipe del individualismo americano: En nuestras manos no descansan unas páginas, tiembla un hombre.

Henry Miller con una de sus últimas amantes, la modelo de Playboy Brenda Venus

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

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