George Orwell, la conciencia del siglo XX

George Orwell fue un escritor inglés del siglo XX. Con Rebelión en la granja y 1984 creó el concepto del Gran hermano y cambió el modo en que la gente mira a la sociedad y sus gobiernos. Si hay alguien que merezca el título de escritor político es él, además de novelas escribió ensayos y crítica literaria, en las cuales abordó los problemas del imperialismo, fascismo y comunismo. Hoy es celebrado como uno de los escritores más importantes del siglo XX

Familia e infancia

Eric Arthur Blair nació el 25 de junio de 1903, en Motihari, India, donde su padre, un oficial británico, estaba destinado. Sin embargo, con un año de edad, su madre regresó a Inglaterra con él y su hermana mayor y se establecieron en Henley. Su padre permaneció en India y su único contacto con la familia fue durante sus esporádicas visitas. En 1908 nació su hermana Avril. Como Nietzsche, Eric creció entre mujeres, de hecho apenas tuvo contacto con su padre hasta que este se jubiló en 1912 y regresó a Inglaterra. Por entonces, Eric contaba nueve años de edad y padre e hijo nunca llegaron a forjar un vínculo de confianza, la razón parece ser el carácter de su padre, distante, severo y conservador, más que los años de separación.

George Orwell de niño, con un bonito traje de marinero

Eric fue un niño enfermizo, cuya infancia discurrió entre bronquitis y gripes. De acuerdo con uno de sus biografos su primera palabra fue “beastly”. Eric empezó a escribir muy joven, una especie de Mozart de la literatura, que compuso su primer poema con cuatro años y a los once logró la hazaña de publicar otro en un periódico local.

Tenía la costumbre infantil de inventar historias y celebrar conversaciones con personas imaginarias, y creo que desde el principio mis ambiciones literarias estaban relacionadas con el sentimiento de estar solo e infravalorado.

George Orwell

Educación

In 1911, Eric entró parcialmente becado en el colegio de San Cipriano del pueblo costero de Eastbourne. Esta sería una experiencia que marcaría profundamente su conciencia, pues en las aulas tuvo la primera muestra del clasismo de la sociedad británica, tan profundo que permeaba hasta las aulas de los colegios. Desde el primer día notó que la escuela trataba mejor a los niños ricos que a los pobres, este hecho quizás hubiese resultado baladí si él hubiera pertenecido a los ricos, pero pertenecía a los pobres, a los maltratados, y en su interior emergió un sentimiento de rebeldía contra las injusticias que no lo abandonaría durante el resto de su vida.

Todas las personas son iguales, pero unas son más iguales que otras

George Orwell

Por lo demás Eric no fue un niño popular. Más bien al contrario, su pobre salud le impedía participar en los juegos y su carácter introvertido no le permitía hacer amistades con facilidad. Se refugió en la literatura. Sus lecturas preferidas de esa época eran Rudyard Kipling y H.G. Wells.

Colegio de Eton

A Eric podía faltarle don de gentes, pero no aplicación. Sus excelentes calificaciones le valieron una beca completa para continuar sus estudios en el prestigioso Colegio Eton, después de lo cual puso punto y final a su educación por falta de medios. Sus padres no podían pagarle la universidad y en 1922, después de romper abruptamente con su novia de juventud, Jacintha Buddicom, Eric se alistó en la India Imperial Police Force y los siguientes cinco años de su vida trascurrirían en Birmania, donde conoció de cerca los mecanismo del colonialismo.

El nacimiento de George Orwell

Eric regrsó a Inglaterra decidido a hacer realidad sus ambiciones literarias, pero descubrió que ganarse la vida blandiendo la pluma era difícil incluso para un niño prodigio de las letras. Durante los siguientes años llevó una doble vida, escribiendo sin parar manuscritos que las editoriales rechazaban y, al mismo tiempo, desempeñando todo clase de trabajos basura para ganarse los garbanzos, entre ellos lavaplatos.

En 1933 publicó Sin blanca en París y Londres, un ensayo sobre los más desfavorecidos. Como Jack London unos años antes con La gente del abismo, Eric retrató las terribles condiciones de vida del proletariado en las dos grandes ciudades de Europa y la brecha social, cultural y económica que separaba a los que tenían de los que no. Irónicamente, aunque el libro es un ataque al capitalismo, Eric todavía conservaba en sí escrúpulos burgueses para avergonzarse de ser uno de aquellos a los que pretendía hacer justicia con su pluma. Como Faulkner o Rilke, aunque por motivos muy diferentes, decidió cambiarse el nombre. Eric no quería escandalizar a su familia con sus opiniones ni con su vida de paria y ofreció a su editor una lista de posibles seudónimos: P.S. Burton, Kenneth Miles y H. Lewis Allways, aunque ninguno de estos fue el elegido. Con Sin blanca en París y Londres, con 30 años cumplidos, nació George Orwell.

Un año después publicó Días de Birmania, donde Orwell trasladó al papel sus experiencias de ultramar y ofreció una mirada ácida e inmisericorde a las condiciones en que el colonialismo británico mantenía a los súbditos del imperio. Este es el primer escrito propiamente político de Orwell, una tendencia que no dejaría de acentuarse en lo sucesivo. En 1936, apareció en la revista New Writing el ensayo Matar a un elefante. El título se debe a una anécdota real, como oficial británico el escritor era odiado por la población autóctona y en una ocasión disparó a un elefante para parecer más duro. El ensayo deja entrever a un oficial de colonias a disgusto con su trabajo.

El colonialismo es el mal

George Orwell

En la primavera de 1935, cuando su nombre empezaba a sonar en los círculos literarios, Orwell conoció en una fiesta a su primera mujer, Eileen O’Shaugnessy. Orwell y Eileen eran liberales y bohemios, a lo largo de su vida mantuvieron una relación abierta, llena de infidelidades por ambas partes que ambos se consentían de buen grado. Pese a su desprecio por la moralidad burguesa, la pareja decidió oficializar su unión y pasar por la iglesia. El matrimonio intentó desesperadamente tener hijos, hasta que un examen médico reveló que Orwell era estéril y en 1944 adoptaron un niño, Richard Horatio.

A veces fui infiel a Eileen, y también la traté mal, y creo que ella a veces también me trató mal, pero éramos un matrimonio real, en el sentido de que ambos pasamos muchas penalidades juntos y ella entendía todo sobre mi trabajo

George Orwell

La carrera de Orwell parecía despegar lentamente y su matrimonio con Eileen trajo cierta estabilidad a su vida, el único punto de su vida que no mejoraba era su salud. En realidad empeoraba y en 1938 se le diagnosticaría tuberculosis y, como los enfermos de la La montaña mágica, pasaría varios meses recuperándose en el Sanatorio Preston Hall. En aquella época no había remedio conocido para la tuberculosis y la enfermedad fue un fiel compañero de viaje durante el resto de su vida.

Eileen, Orwell y ella tuvieron un matrimonio abierto, pero cuando Orwell fue a luchar en la Guerra Civil ella fue con él

Guerra Civil Española

En diciembre de 1936, poco después del alzamiento rebelde, Orwell se unió a un grupo de voluntarios para combatir contra las tropas rebeldes del general Franco en la Guerra Civil Española, un conflicto que también atrajo la atención de otros escritores como Dos Passos o Hemingway. Orwell sufrió una herida grave mientras combatía con la milicia, una bala le atravesó el brazo y restos de metralla se le incrustaron en la garganta, que le impidieron hablar durante semanas. Durante su convalecencia, Orwell y su mujer, Eileen, fueron capturados por los rebeldes y acusados de traición. Sin embargo, el pasaporte británico los salvó del destino que esperaba a muchos españoles acusados de los mismos cargos y ambos pudieron salir con vida del país. Orwell dio su visión de la Guerra Civil Española en un libro valiente y trágico, Homenaje a Cataluña.

Uno no establece una dictadura para salvar una revolución, uno hace una revolución para establecer una dictadura

George Orwell

Con el estallido de la II Guerra Mundial Orwell se sintió tan obligado a combatir a Hitler como se había sentido a combatir a Franco e inmediatamente se trasladó a París. En España había peleado dentro de la milicia del POUM, un grupo marxista, opuesto al stalinismo. De acuerdo con la mayoría de los historiadores, las diferencias entre los diferentes partidos de izquierda fueron una de las claves de la derrota de la República, entre marxistas y stalinistas estas diferencias eran tan grandes que los últimos, mucho más poderosos y mejor organizados, arrestaban, torturaban e incluso mataban a los primeros. Aunque oficialmente Orwell estaba en París como corresponsal de guerra, se sentía bajo el punto de mira del stalinismo, siempre dispuesto a purgar a sus enemigos políticos. Para protegerse de un posible ataque Orwell decidió adquirir un arma, para lo cual se dirigió al Ritz, donde a la sazón residía su amigo Hemingway, muy admirador de su obra. Después de explicarle sus temores, Hemingway le ofreció una Colt calibre 32. No hay información sobre si Orwell alguna vez hizo uso de ella, pero hay que imaginar que con ella en el bolsillo al menos caminaría más tranquilo por las avenidas parisinas.

Crítico literario y productor de la BBC

En 1941, después de dos años en París, regresó a Inglaterra, incapaz de vivir de la literatura, Orwell buscó otras fuentes de ingresos. A partir de entonces comenzó a colaborar con varios periódicos y revistas literarias. Gracias a su experiencia en Birmania, encontró trabajo como productor en la BBC, desarrollando y programas documentales relacionados con el Imperio Británico en Asia. El magnetismo de Orwell era grande y por su programa pasaron nombres como T.S. Eliot.

Orwell fue un hombre promiscuo, con fama de don Juan, pese a lo cual o quizás por ello, siempre temió no ser atractivo para las mujeres

Con la la II Guerra Mundial todavía en marcha, para ayudar al esfuerzo bélico de Inglaterra, Orwell se vio obligado a trabajar como propagandista. Cae por su propio peso que odiaba esa parte de su trabajo en la BBC, en sus diarios la describió como algo a medio camino entre un colegio para chicas y un asilo para lunáticos, y todo lo que estamos haciendo ahora es inútil, o incluso peor que inútil. Las primeras ideas sobre el Gran Hermano, le surgieron mientras trabajaba de propagandista para el Imperio británico.

Estoy gastando mi propio tiempo y el dinero público haciendo trabajos que no producen ningún resultado. Creo que en la situación política actual la publicación de propaganda británica a la india es una tarea sin sentido

George Orwell, en 1943, después de renunciar a su trabajo en la BBC y empezar a trabajar como editor de un periódico izquierdista.

Pese a la frustración que revelan las palabras de Orwell, su trabajo como propagandista dejó enseñanzas de incalculable valor que en 1946 dieron lugar al ensayo Política y lengua inglesa, originalmente publicado en la revista Horizon. Para Orwell el lenguaje y el uso que de él hacían los medios constituía una de las armas más eficaces de opresión ideológica y dominación de masas.

El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdad y el asesinato respetable

George Orwell, Política y lengua inglesa
Orwell odiaba su trabajo en la BBC. Irónicamente hoy a una estatua suya a las puertas del edificio, con su cita: Si la libertad significa algo es el derecho a decir a la gente lo que no quiere escuchar. Si Orwell se levantara de su tumba…

Dos obras maestras

No sólo Orwell sufría de mala salud, en 1945 la salud de Eileen O’Shaugnessy se deterioró gravemente y ese mismo año murió de un fallo cardíaco. Orwell se sintió terriblemente solo después de su muerte, una soledad agravada por el hecho de que un año antes el matrimonio había adoptado a su hijo Richard. Desesperadamente necesitado de una compañera, en los años siguientes el escritor pidió matrimonio a cuatro mujeres distintas y en octubre de 1949 finalmente se casó nuevamente, con Sonia Brownell, secretaria de la revista Horizon. Sonia no estaba carente de atractivos, tanto físicos como intelectuales, y algunos críticos sugieren que le sirvió de modelo para el personaje de Julia de 1984.

Sonia Brownell, segunda mujer de Orwell

Y es que los años entre la repentina muerte de Eileen y el matrimonio con Sonia fueron los más productivos de la vida de Orwell. En ese período publicó las dos novelas a las que debe su inmortalidad: Rebelión en la granja, titulado en inglés Animal farm (Granja de animales) y 1984. Dos obras maestras, con sendas versiones cinematográficas, que han traspasado las fronteras de la literaturas para entrar a formar parte del imaginario colectivo universal.

Rebelión en la Granja es una sátira del comunismo que tiene como protagonistas a dos cerditos, que supuestamente representan a Joseph Stalin y Leon Trotsky. A pesar de que la novela fue un éxito inmediato que trajo consigo fama y dinero, le costó abrirse paso en el mundo editorial. Victor Gollancz, editor de los primeros libros de Orwell y ferviente comunista, rechazó la novela por miedo a criticar a la Unión Soviética. No fue el único editor que la rechazó por motivos políticos, antes de que Alexander Solzhenitsyn con Archipiélago Gulag sacara a la luz las vergüenzas del comunismo, la Unión Soviética era la tierra prometida para los intelectuales de izquierda.

Tus cerdos son mucho más inteligentes que los otros animales, y por tanto los mejor cualificados para dirigir la granja

T.S. Eliot, a la sazón editor de Faber & Faber, tras rechazar el manuscrito

El editor Jonathan Cape estuvo a punto de publicar la novela, pero se echó para atrás cuando el ministro de información británico -quien después se supo que era espía ruso- le advirtió de los peligros de enfadar a la Unión Soviética. Finalmente la pequeña editorial de Fredric Warburgs se atrevió con el libro y el resto es historia, la novela es tan buena que cuenta con un lugar en la lista de mejores libros breves.

Cuatro años después, Orwell publicaría su segunda obra maestra. 1984 es una sobrecogedora visión de un mundo dividido en tres bloques totalitarios que despertó una gran polémica entre los críticos, que encontraron ese mundo privado de libertad desgarrador. La novela originó la idea del Gran hermano y es una visión del mundo en que los gobiernos controlan cada pequeño detalle de la vida de sus individuos, incluso sus pensamientos, una futuro al que cada día estamos más cercanos.

Orwell creó en 1984 la idea del Gran Hermano

La novela es fruto, por un lado, de la experiencia de Orwell como propagandista británico y su conocimiento de los mecanismos de control del pensamiento de masas y, por otro, de la vigilancia que sufrió durante su vida. Mientras luchaba en la Guerra Civil un agente secreto soviético vigilaba todos sus movimientos, además la policía republicana incautó sus diarios y se los entregó a la KGB. Estar vigilado no era un experiencia nueva para Orwell, el propio gobierno británico lo vigilaba desde que empezó a escribir para un publicación izquierdista francesa a finales de los años 20 y monitorizó sus movimientos y sus contactos con el mundo de sindicales y obrero durante la fase de documentación de su libro El camino al muelle Wigan.

Orwell tiene ideas muy comunistas, se viste como un bohemio, tanto en el trabajo como fuera de él

Informe de un agente del MI5 sobre Orwell, irónicamente el escritor era un enemigo declarado del comunismo

Muerte

El reconocimiento y la gloria literaria no pudieron hacer nada por aliviar la salud de Orwell. Poco después de la muerte de su primera mujer, la tuberculosis de Orwell se agravó y murió en enero de 1950, a los 46 años de edad, pocos meses después de casarse por segunda vez con Sonia Brownell. Demasiado joven para morir, pero el verdadero drama de su muerte es que por aquella época ya se había descubierto una cura para la tuberculosis: Estreptomicina.

Orwell, poco antes de morir, con su hijo Richard

La estreptomicina estaba disponible en los Estados Unidos desde 1946, pero no en la Europa devastada por la II GM. En cualquier caso, gracias al éxito de Rebelión en la granja, Orwell pudo conseguir la droga en 1948, pero experimentó una severa reacción alérgica: Se le cayeron el pelo y las uñas y sufrió terribles úlceras intestinales, entre otros síntomas. Una dosis menor podría haberlo salvado, pero su médico recomendó parar el tratamiento. Orwell dio el resto de la droga a otros pacientes que sí lograron curarse. En 1949 hizo un nuevo intento con la estreptomicina, pero esta vez tampoco su organismo tampoco pudo tolerarla.

Lo importante no es permanecer vivo, es permanecer humano

George Orwell

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

2 comentarios sobre “George Orwell, la conciencia del siglo XX

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: