Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn

Mapa del Gulag

Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn constituye uno de los grandes acontecimientos literarios del siglo XX. Su contenido, reflejo de una tragedia histórica, es tan impresionante como las circunstancias que rodearon al autor durante la elaboración de una de las obras con un impacto en la realidad impresionante.

Un paseo por el inmenso cementerio en que se convirtió la Unión Soviética bajo el comunismo, eso significa entrar en las páginas de Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn. La tierra de las posibilidades asfixiadas, así de lapidario describió el autor su patria rusa. En Archipiélago Gulag se encuentra el verdadero alcance de esa expresión: una élite cobarde, brutal, demente, convencida de su misión histórica y dispuesta a sacrificar la realidad en su pugna por materializar una idea política. El propio pueblo ruso es el enemigo, porque está compuesto de seres humanos, en lugar de proletarios con conciencia de clase, fanáticos y sobrehumanos.

En Archipiélago Gulag la voz de Solzhenitsyn es la de un hombre que no está enterrado en el cementerio de sus páginas de pura casualidad, la de un hombre que es consciente de esa casualidad y ha alcanzado un nivel de consciencia que le permite comprender el funcionamiento de ese complejo mecanismo que es la historia y, más importante, de esa otra realidad, no menos compleja, que es el alma humana. Y a pesar de que las filas de tumbas se extienden hasta el infinito, experimenta la necesidad humana, acaso la obligación moral, de preguntarse ante cada una de ellas: ¿Por qué? Ese por qué es la esencia del libro. ¿Por qué ha triunfado la lógica paranoica de los enterradores? ¿Por qué se entregan las víctimas a su destino? ¿Por qué los cómplices tienen la conciencia tranquila?

Alexander Solzhenitsyn.

Archipiélago Gulag es uno de los libros más importantes del siglo XX, el más importante si la importancia se mide por su impacto en la realidad cotidiana. En este sentido acaso no sea propiamente un libro, una manifestación literaria, sino un acto político ejecutado con pluma y papel. Por sí sólo impide cualquier justificación política, moral o histórica del régimen comunista, al mismo tiempo destruyó las ilusiones de muchos intelectuales europeos de izquierda que defendían el comunismo como un dogma de fe.

Después de la Revolución de 1917 los bolcheviques levantaron el sistema de represión más grande jamás conocido por el hombre, el Gulag, la casa de los horrores rusa. Alexander Solzhenitsyn, junto a millones de rusos anónimos, fue víctima de ese sistema. ¿Su crimen? Haberse referido en términos críticos a Stalin en una carta a un amigo. ¿El de los demás? Más o menos el mismo, el ejercicio de cualquier libertad. Las condiciones en los campos de concentración eran terribles y durante su deportación Solzhenitsyn experimentó un despertar espiritual que lo llevó a descubrir la libertad interior, de la que ningún sistema ni carcelero podía privarle, y la tarea de su vida: dejar testimonio del Gulag.

La obra magna de Solzhenitsyn está dividida en siete partes: La industria carcelaria, Movimiento eterno, Trabajo y exterminación, Alma y alambre de espino, Vuelve la Katorga, En el destierro y Después de Stalin. Sin embargo, esta división apenas da una idea de la dimensión y la diversidad del libro. El estilo y la estructura son tan variadas que en sus páginas se mezclan el ensayo histórico, la autobiografía y el reportaje periodístico. Acaso este último aspecto sea el más relevante, pues la obra incluye numerosos testimonios de víctimas que dan fe de las innumerables formas en que se manifestó el terror rojo.

Para saber más sobre Solzhenitsyn he preparado una semblanza biográfica del autor, no te la pierdas.

La ambición Solzhenitsyn es inmensa, levantar un monumento imperecedero a la memoria de los caídos, no podía poner más alma al empeño, cita con la fidelidad de un reportero el nombre, las palabras y las torturas de cada una de las víctimas, también el de sus verdugos, el de los que hacían negocio con la represión y el de aquellos que dejaron en manos de esbirros la construcción de la quimera marxista. Sin embargo, en los paisajes históricos su voz adquiere la frialdad de un erudito y cuando relata su propia experiencia personal pretende convertir su destino en símbolo del sufrimiento colectivo del pueblo ruso. No es fácil, entre tan vasto material, detectar una voz de fondo que dé consistencia al relato y quizás el elemento más presente a lo largo de la narración sea el humor, un humor terriblemente negro, descarnado, letal, carente de cualquier patetismo y sentimentalidad. Consideraos dichosos, presos míos.

Hay muchas ediciones en el mercado, pero una con las palabras del maestro en portada simpre añade valor.

Archipiélago Gulag también es una luz de esperanza en mitad de las tinieblas. Solschenitsyn relata, basándose en historias reales, entre ellos la suya propia, la posibilidad de la huida interior, la posibilidad de crear un paraíso interior en medio del infierno. Estoicismo como única arma ante el horror, estoicismo como medio para superar el sufrimiento y obtener una visión más neutra de la realidad. ¡El archipiélago fue, el archipiélago es, el archipiélago será. ¿Quién debe pagar por los errores del progreso, por que los hombres no sean como se planeó que fueran?

Solzhenitsyn aborda también las debilidades de la naturaleza humana, incluidas las propias. No renuncia a dialogar directamente con el lector, a apelar a su conciencia, ¿Qué habrías hecho tú si el destino te hubiese puesto en las filas de los otros? ¿Te habrías convertido en uno de ellos? ¿Hay realmente dos tipos de personas, los primeros, los que hacen, los segundos, los que sufren? Y Solschenitzyn responde al lector que en su interior existen ambas posibilidades.

Sobre el número exacto de víctimas del Gulag no existe unanimidad, Solzhenitsyn estimó que entre 1918 y 1953 murieron entre 40 y 50 millones de personas en los campos de concentración. De acuerdo con los estudios históricos más recientes, los cuales han tenido acceso a una parte de los archivos comunistas, esa cifra se reduciría considerablemente. Probablemente la cifra exacta quedará para siempre sin resolver, pero aunque no se pueda poner cifra a la catástrofe, se le puede poner adjetivo: abismal.

Archipiélago Gulag surgió entre 1958 y 1967, fruto de las circunstancias más extraordinarias. Solzhenitsyn había disfrutado bajo el mando de Nikita Kruschev de una considerable libertad como escritor, pero después de la caída de Kruschev en 1964, bajo el mando de Leonid Breschnev, su literatura pasó a ser considerada subversiva y peligrosa para la estabilidad del régimen. El autor pasó a estar bajo constante vigilancia de la KGB y para no poner en riesgo la misión de su vida, dar testimonio del Gulag, extremó todas las medidas de precaución, a tal efecto entregó el manuscrito de la novela, dividido en partes, a varios amigos. Durante años, bajo el pretexto de ir a visitarlos, trabajó en cada una de las partes de su obra. Esa misma red de amigos fue la que se encargó de pasar el manuscrito a máquina, también de pasarlo a un microfilm y sacarlo del país. Sin embargo en 1973 el KGB detuvo a una de las ayudantes de Solzhenitsyn que bajo tortura entregó su parte y se frustró su idea original de no publicar el libro hasta que ciclo de novelas La rueda roja, una historia de Rusia hasta la revolución, estuviera acabada.

Para protegerse del KGB, pero sobre todo para proteger a los aproximadamente 200 testigos que habían ayudado a elaborar Archipiélago Gulag con sus impagables testimonios Solzhenitsyn decidió no retrasar más la publicación del libro. El 28 de diciembre estalló la bomba, la editorial rusa YMCA-Press publicó una versión rusa del libro en París, mientras que se preparaban, bajo extremo secreto, versiones alemanas, inglesas y francesas que aparecieron poco después.

La publicación de Archipiélago Gulag fue la sensación literaria de final del siglo XX. La monumental obra de Solzhenitsyn, su detallada descripción del terror sobre el que descansaba la Unión Soviética dejó conmocionados a todos los intelectuales de occidente, por no hablar del impacto que causó detrás del Telón de acero. Moscú inmediatamente desterró al disidente político más famoso del mundo, de cuyo libro ya antes de la publicación habían circulado algunas partes clandestinamente en Rusia. Por fin alguien había tirado de la manta, todas las mentiras del régimen, todas las vergüenzas quedaron al descubierto. Todos los desmentidos oficiales y los esfuerzos del aparato de propaganda soviético para desacreditar a Solzhenitsyn, enfermo mental, homosexual, criminal, espía a sueldo de la CIA, chocaron contra la imperecedera irrefutabilidad del arte.

En cualquier caso al libro tampoco le faltaron enemigos en occidente, en el punto álgido de la guerra fría a la religión comunista no le faltaban abogados. La izquierda europea se apresuró a juzgar la opresión y violencia soviéticas como inevitables daños colaterales en el proceso de construcción de una sociedad mejor. Lenin había hecho justicia a los perdedores de la historia, dijeron, sólo los abusos de poder de Stalin habían ensuciado la obra socialista. Esta ilusión se hizo añicos cuando Archipiélago Gulag demostró que la historia del terror rojo había empezado con Lenin, que opresión y violencia no eran una degradación del comunismo sino su esencia. A pesar de que habría que esperar todavía quince años para la desintegración de la Unión Soviética, Archipiélago Gulag como si se tratara de un virus contra el que no había curada, ya había empezado a corroer sus cimientos.

Publicado por Miguel A. Álvarez

Miguel A. Álvarez, escritor, traductor y redactor. Su primera novela, Vida de perros, ganó el I premio Corcel Negro de Literatura. Su cuento Verano del 88 ha sido distinguido con la mención de honor en el 66º Premio Internacional a la Palabra 2019. Su cuento Balbodán ha sido finalista del XIX Concurso Cuento sobre Ruedas 2019. Escribe en las revistas Quimera y Descubrir la Historia y colabora con los magazines Letralia, Revista de Historia y Maldita Cultura.

3 comentarios sobre “Archipiélago Gulag de Alexander Solzhenitsyn

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: